Santos
Era pequeña, pero pesaba, y supongo era ese bello trasero que se mandaba, donde solo era carne lo que tenía. Se lo vi muy cerca en la madrugada. Aún sonrió con la cara que puso por el susto al verme en la piscina. Me vi haciendo pericias para ingresar al apartamento porque no quise bajarla de mis brazos.
Por fin pude ingresar, y ya nos encontrábamos bajo el amparo de nuestro techo. Estaba completamente dormida, la acosté en su cama, le quité los tacones, encendí el aire acondicionado y l