Santos
Le di un beso en la mejilla después de terminar de abrochar su cinturón, extrañas sensaciones surgieron de no tengo la más mínima idea, pero ganas no me faltaron para sucumbir ante su petición.
—Pequeña, mañana, cuando estés libre de alcohol en las venas, pídeme esto mismo y sin dudas te lo concedo.
—No te gus… —puse un dedo en sus labios.
—Mañana si te acuerdas… No, yo te lo voy a recordar.
Su primer beso y el que sea yo quien se lo dé me estaba llamando mucho la atención. Le di un beso