Santos
Como una plasta de mierda me sentía, las cagué de todas las maneras posibles y no había excusa. Esa jovencita tenía toda la razón del caso. El corazón me bombeaba de una manera diferente, vi tanta decepción en su mirada y para colmo era tan madura, me ofreció comida, ¡hizo comida para mí!, después de dejarla tirada como si no fuera importante y era la hija de dos personas a las cuales apreciaba mucho en mi vida.
No podía permitir que se fuera, ¡mierda! ¿Ahora qué hago? Guille no tiene ce