Santos
Tenía un puto cansancio. Vi salir a la jovencita que me puso a pensarla más de lo habitual, algo que jamás había hecho en mi vida. La tuve en mi cabeza toda la tarde y sin duda concluí que era intocable. Respetaba mucho a su familia, no me perdonaría el decepcionar a Maju o perder la confianza de un señor al cual veo como un padre como lo había sido César y no iba a dañar a alguien inocente.
Solo por el simple hecho de tener unos ojos precisos y era una diosa encarnada en ese cuerpo que