— ¿Simbólico? —Alexander finalmente levantó la vista, clavando sus ojos grises en su primo.
— Sí. Lucía tiene su clínica, ¿no? Ella misma dijo que está muy ocupada. Elisa tiene todo el tiempo del mundo. Sería un favor para tu esposa quitarle esa carga. —Rodrigo intentó sonar benevolente—. Sabes que