Alexander no se movió. La miró con calma.
— Sí.
— Es un día y un día —replicó ella, intentando establecer una negociación—. Anoche dormiste en el sofá. Hoy te toca la cama, pero... eso significa que yo voy al sofá.
— Como quieras —dijo él, encogiéndose de hombros sin levantarse—. Si quieres do