— Alexander, ¿y tu esposa?
— Qué ganas de conocer a Lucía.
— ¿Dónde se metió la homenajeada?
Ahora él era el centro de atención, pero no por las razones correctas. Brillaba por su ausencia. Alexander sonreía, apretaba manos y daba excusas vagas: "Se está retocando", "Ya baja", "Quiere estar perfecta