— ¿No vas a cenar aquí?
— Cenaremos con el abuelo a las ocho. Hasta entonces, intenta no matar a Rodrigo si te lo cruzas.
— Está bien.
La puerta se cerró y Lucía se quedó sola en la inmensidad de la habitación. El silencio era absoluto, roto solo por el lejano sonido de algún jardinero trabajando af