Benicio y Thiago aplaudían. Lucía cruzó los brazos, indignada.
— Presumido.
— No es presunción, es física —le guiñó un ojo él.
Luego fueron a los simuladores de carreras de motos.
Alexander y los niños se subieron a las réplicas de plástico. Lucía se subió a la suya, decidida a recuperar su honor.
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