— ¡Por favor, ven! —suplicó Benicio, agarrando la mano de Lucía—. El tío Alex no sabe cuidarnos sin ayuda. Seguro nos lleva a un lugar super aburrido.
Alexander soltó una risa ofendida.
— Oye, tengo buen gusto en todos los aspectos — y miro a Lucia.
Lucía miró al pequeño Benicio, luego a Thiago, y f