— Es un contrato, Alina.
— Al principio sí. Pero ahora... —Alina la miró fijamente—. ¿Te darías una oportunidad con Alexander? Si no fuera por el miedo... ¿te gusta?
Lucía abrió la boca para negar, para decir que era imposible, pero las palabras se le atascaron. Pensó en la noche anterior, trabajand