CAPÍTULO 55
Alexander conducía con una mano, relajado, pero su mente seguía procesando la visita a la clínica.
— El otro veterinario... —comentó él, rompiendo el silencio suave del motor—. Luis. Parecía algo incómodo hoy.
Lucía se giró en el asiento, observando el perfil de su esposo recortado contr