Capítulo 27. El verdadero dueño de todo
—¿Qué diablos está pasando aquí?—, reclamó Facundo—, Seré yo quien llame a la policía, y ten por seguro que te irá muy mal.
—No tiene necesidad de gritar, señor Lancer. Ya le dije que esto es una propiedad privada y ustedes deben despejar el área de inmediato—, insistió el guardia de seguridad.
El escándalo de Facundo comenzó a llamar lentamente la atención de los peatones y curiosos que pasaban caminando alrededor del lugar. De a poco la gente se fue agrupando para escuchar la discusión.
—De