Capítulo 16. ¡Te voy a matar!
Fernando regresó a la mansión arrastrándose y ayudándose de las paredes para evitar caer al piso. Su labio estaba roto y sangrando. Y uno de sus ojos se veía muy morado.
Abrió la puerta principal de la mansión y entró como pudo. Tomándose de los muebles para poder seguir avanzando.
—¿Fernando? Pero, ¿Qué te pasó?—, preguntó Abigail preocupada y corrió para ayudarlo.
—Los matones de Félix me golpearon—, confesó con voz cansada y frágil.
—¿Qué estás diciendo?—, exclamó Abigail.
—¡Si, Abigail