Mundo ficciónIniciar sesiónDía de San Valentín.
Coloqué el preciado objeto de nuestros persecutores en la mesa de luz, antes de acostarme a dormir.
El sueño me venció, y creí dormirme de no ser porque el más mínimo ruido me hacía abrir los ojos nuevamente. El goteo de una cañería, un búho sobrevolando el techo, el sonido de un gato trepando el árbol, el crujido de una madera.
Creo que cambié de posición en la cama unas treinta veces. Finalmente, logré conciliar el sueño pero éste







