El hombre observó con detalle como Vera se desnudó. Ella era en realidad mucho más que bella, jamás había visto a una persona así.
En aquel momento comprendió porque aquella rubia tenía a ambos hermanos locos, peleando el uno con el otro. Entendía que era muy fácil volverse loco por ella.
—Acércate —le pidió él, pero Vera no le hizo caso—. Vera, acércate.
Ella fue caminando muy lentamente hacia él. Odio se veía en su mirada, ella sabia que él no terminaría bien. Nadie que atentara contra ella t