Vera llegó a su casa y preparó una cena ligera para sus dos hijos, dándoles un beso en la cabeza y diciéndoles que se vayan a dormir.
Ambos niños eran bastante educados e inteligentes, por lo que desde una corta edad eran capaces de entender comandos e instrucciones. Pues así los había criado la madre.
Vera se sentó en su sofá a mirar por la ventana hacia la calle, cuando de repente sintió una presencia que la miraba. Sabia que uno de los hermanos Petrov la había estado persiguiendo, por lo que