Margaret no podía creer lo que estaba escuchando, aquella idea parecía demasiada loca como para ella creerla, él debía de estar bromeando, él parecía querer tomarle el pelo, pero no funcionaria, ella no le creería.
—No deberías bromear de esa manera —murmuró Margaret, temblando.
Él la miró de la manera más seria que alguien la había jamás mirado. Fue en aquel momento en el que ella se dio cuenta de que él no parecía estar bromeando.
Margaret no sabía como reaccionar.
—¿Le has dicho a alguien má