El silencio que siguió a las palabras de Luca se extendió por el despacho de Aldo con una densidad incómoda. Su padrastro lo observó con una expresión que mezclaba sorpresa e indignación, evidentemente desacostumbrado a que Luca le respondiera con esa firmeza tan directa después de años enteros de una relación marcada por la sumisión respetuosa que Aldo siempre había exigido, incluso después de que Luca asumiera formalmente el control absoluto de la empresa.
—¿Rechazar las prioridades de esta f