El pánico amenazaba con paralizar a Emma completamente mientras observaba el horno defectuoso, consciente de que apenas treinta y cinco minutos separaban su presentación del fracaso absoluto en la competencia más importante de toda su carrera. Pero entonces, recordó algo que había visto brevemente durante la inspección inicial de las instalaciones, antes de que comenzara oficialmente la ronda eliminatoria, una antigua estufa de leña, aparentemente decorativa, ubicada en un rincón poco utilizado