9. Capítulo: La Pequeña Sobrina Del Millonario
La aludida se estremeció, bajó la cabeza y se dedicó a mirar por la ventanilla esquivando cualquier contacto con él. Ismaíl, suspiró profundo y le dio un sorbo al vino, aún con el cristal entre sus labios, no dejó de observarla. No le habló con dureza, fue flexible; no demasiado severo, trató de convencerse.
—Quiero que este verano sea inolvidable para ambos, sé que nos acercará más como familia —explicó cauto.
Y era justo esa palabra, familia, azotando con fiereza los pensamientos febriles, de