10. Capítulo: La Pequeña Sobrina Del Millonario
»La primavera debiera tener su nombre, porque ella florece en una sonrisa, una mirada y en su garganta donde descansa un vergel, florece el celestial canto de un ángel, al que deseo con ardor y locura, pero soy indigno de siquiera tocar sus alas«.
Primavera
Las estaciones fueron fugaces, los años pasaron deteniéndose en la primavera de ese año en que Mariané alcanzaba la edad de dieciséis años y una semana después le llegó su primera menstruación. Era toda una montaña rusa de emociones, enfadad