8. Capítulo: La Pequeña Sobrina Del Millonario
El contacto visual se deshizo con el sonido del timbre. Ismaíl se levantó murmurando que había llegado la cena. Mientras tanto, se quedó en la otomana, incrédula a la idea de poder viajar el próximo verano a la isla de la que atesoraba gratos momentos.
Su tío no tardó en regresar, traía dos cajas de pizza y gaseosas. Al final se sentaron cerca de la chimenea, sobre los cojines que habían esparcido encima del alfombrado persa.
—Cuéntame de ti, me apena no saber mucho sobre mi sobrina —expresó ob