55. La Pequeña Sobrina del Millonario
—¿A distancia? Apenas sé de ti después de dos largos meses, no puedes ahora decir que sigues cuidando de mí. Hace mucho que dejaste de hacer ese papel. —soltó despidiendo amargura en sus palabras.
—No voy a discutirlo, admito que no he sido el mejor, y lo lamento tanto pequeña. Al menos dime que podemos ser amigos.
—¿Amistad? Una amistad que de permitirnos, se convertiría en algo más y sabemos cómo podría terminar. Seamos sinceros, esto se acabó y nada será como antes.
Ismaíl se quedó