28. Capítulo: La Pequeña Sobrina del Millonario
Experimentó la necesidad de aquel fornido y bronceado cuerpo atado al suyo, que aquella sonrisa de costado que le dedicó antes de lanzarse en un perfecto clavado, se volviera cómplice del silencio de su boca anhelando besos ávidos y desesperados. Una esbelta y atrevida morena se impuso en su campo, le echó una mirada lascivia a Ismaíl que nadaba experto y volvió a clavarla en ella mostrando sus dientes con picardía.
—¿Tu padre está casado? —preguntó interesada. Con una mano en su estrecha cintu