27. La Pequeña Sobrina del Millonario
A la mañana arribaron a Francia envuelta en la luz radiante del verano. Ismaíl la despertó después del aterrizaje. Se mostró cansina, bamboleándose al caminar. Evitando que se fuera de bruces, se enganchó a su delgado brazo, avanzando a su paso. El letargo que la envolvía era tal, que vaciló al caminar dando varios trompicones; sin darle otra opción la levantó del suelo y atravesó el hangar hasta abordar el auto que los esperaba. Como aquel viaje a Italia, la pelirroja posó la cabeza en sus pie