Al estar en las poco transitadas escaleras, Lucia señaló furiosamente a Nyla, con los ojos ardiendo de odio.
—¡Nyla, ¿fuiste tú quien difundió rumores sobre mí en la empresa?! —La voz de Lucia era aguda y estridente—. ¡¿Cómo es que ahora todos saben lo que hice?! ¡Tuviste que haber sido tú quien se los contó!
Ante aquellas acusaciones histéricas de Lucia, Nyla solo sintió que todo era ridículo. Miró con calma a quien alguna vez había sido su amiga y respondió con indiferencia:
—Yo no difundí