Las puertas del ascensor comenzaron a cerrarse lentamente. Damon permaneció de pie, enfrentando la mirada furiosa de Clark con total serenidad. En sus ojos no había ni un rastro de miedo. Su voz era tranquila, pero afilada como una cuchilla apuntando directamente a la debilidad de Clark.
—Si yo fuera tú, estaría preocupado por el estado de mi esposa ahora mismo, no por otros asuntos desagradables. —El tono de Damon iba cargado con bastante sarcasmo.
El rostro de Clark se oscureció aún más.
—¿