Desde el problema que tuvimos por la profesora de piano, Dante y yo tenemos una relación cordial y solo nos hablamos delante de Mathis, en la habitación tratamos de no coincidir y he puesto unas almohadas que no permiten que ni siquiera nos rocemos.
Hemos tenido en dos o tres oportunidades las visitas matutinas de Mathis, pero hasta ahora todo ha ido bien.
Dante y yo contratamos a Ana, una chica estupenda, tiene 40 años y es genial, llegó un día con su hija Iliana de 15 años buscando trabajo,