POV de NINA
El sonido del disparo fue como un hachazo que partió la noche en dos. El tiempo se volvió espeso, pegajoso, mientras veía a José tambalearse. La luz roja de la bengala iluminaba su rostro, una máscara de dolor y desafío, antes de que cayera de rodillas sobre el asfalto mojado.
—¡JOSÉ! —mi grito se perdió en el estruendo de la lluvia. Intenté correr hacia él, pero dos hombres de Dante me sujetaron por los hombros, levantándome del suelo mientras Mateo gritaba, aferrado a mi pierna.
—