POV de NINA
El silencio en el Riad era una criatura viva, pesada y sofocante. Las paredes blancas de la casa, que antes me parecían un refugio de jazmín, ahora se sentían como el perímetro de una celda. José estaba en el patio central, limpiando metódicamente las piezas de la Beretta bajo la luz azulada de la luna marroquí. El sonido metálico del percutor encajando en su sitio era el único latido de la noche.
—Hugo dice que lo han visto en el puerto. Un hombre con una cicatriz en el cuello que