POV de NINA
El calor de Tánger no era como el sol directo de Madrid; era un vapor pesado, cargado de polvo y el aroma a cuero curtido yang memenuhi setiap sudut Medina. Me miré en el espejo de latón del Riad, ajustando el haik que Hugo me había conseguido. La tela de algodón blanco me cubría desde la cabeza hasta los pies, dejando solo una estrecha franja para mis ojos. Sentía que mi identidad se desvanecía tras ese velo, transformándome en una sombra más entre los miles que recorrían los calle