POV de NINA
El chirrido de los neumáticos sobre la grava fue el heraldo de una tormenta que no venía del cielo. Apenas eran las nueve de la mañana y el aroma del café recién hecho todavía flotaba en la sala, pero la presencia de Dante Alcantara en el umbral de la puerta evaporó cualquier rastro de calma. No venía solo; un hombre de traje gris acero, con un maletín que parecía una extensión de su brazo, lo seguía como una sombra legal.
—Dante, es temprano para una emboscada —dije, abriendo la pu