POV de JOSÉ
La Mansión Vargas nunca se había sentido tan grande, ni tan silenciosa. El eco de mis propios pasos sobre el mármol de Carrara me resultaba irritante, como si la casa misma se burlara de mi supuesta victoria. Había recuperado a mi hijo. Había destruido a Nina. Había restaurado el orden que mi padre exigía. Entonces, ¿por qué sentía que el aire en mis pulmones seguía siendo insuficiente?
Me detuve frente a la puerta de la habitación de invitados del ala este, ahora convertida apresur