POV de NINA
El café de la mañana tenía un sabor diferente hoy. No era la amargura del grano quemado, sino la amargura de la sospecha. Llevábamos tres días detectando un patrón en la calle. Un coche plateado, con cristales demasiado limpios para el barrio en el que vivíamos, pasaba frente a nuestra ventana a intervalos exactos. A las 8:15 de la mañana y a las 6:30 de la tarde.
Cerré la cortina con un movimiento seco. No era paranoia, ni el fantasma de mi vida pasada atormentándome. Era una obse