POV de NINA
Me senté en la mesa del rincón, la única que me permitía una visión clara de ambas puertas de entrada y de la ventana que daba a la calle. Jose, a mi lado, mantenía la espalda contra la pared, su mano izquierda descansando cerca de la mesa, no por hábito de boxeador, sino porque era la forma en que su cuerpo se sentía seguro.
Llevábamos dos semanas viviendo en un apartamento de alquiler en un barrio que no aparecía en los mapas de las altas finanzas. No teníamos cuentas, no teníamos