Capítulo 94: La condición.
“Lo siento, Henry, pero sé que mi esposo es un buen hombre…aunque nadie más lo crea, yo lo se…y lo amo.”
Henry Russo se estacionaba en su lugar designado en la mansión Bensiali, mientras recordaba las palabras que Aurora le había dicho antes de despedirse en aquella cafetería. Negando en silencio, el llamado abogado del diablo preparó sus documentos, y salió de su lujoso auto para dirigir sus pasos al lugar en donde, finalmente, se daría lectura del testamento del señor Mauro Bensiali, por peti