Capítulo 84: Una cabalgata.
Aquel día era domingo, y apenas amanecía. La lluvia había, por fin, cesado, y acurrucado en la cama con su esposa, vio como el viento cimbraba los ventanales. El viento afuera soplaba frío, tal y como debía ser en noviembre, y con un deje de nostalgias cargadas de recuerdos. El aroma de aquel perfume natural que emanaba de Aurora, embriagaba sus sentidos, y aquella mujer en sus brazos era todo lo único que realmente le importaba en el mundo. Apretándola contra sí mismo, nuevamente aquellos temo