Capítulo 34: Verdades, mentiras, y lágrimas.
Las olas en el mar se desvanecían al tocar la blanca arena de la playa. La luna, tan hermosa y radiante, brillaba en lo alto al mismo tiempo que su hermoso reflejo se dibujaba sobre el agua oscurecida por el manto de la noche. La alegre y movida música caribeña sonaba fuerte, tanto que era prácticamente imposible escuchar hasta los propios pensamientos, y Aurora disfrutaba de su fresca bebida de mango mientras admiraba a las parejas bailar tan atrevidamente que parecía que iban a realizar el “a