"¿Entonces para protegerme físicamente era válido destruirme por dentro?"
PERSÉFONO
Hades no había regresado a mi habitación desde ese momento en que me desperté, todavía débil por el sueño y las heridas, yaciendo allí perturbado por la noticia de la guerra que llegó a través de Hermes.
Un golpe en la puerta interrumpió mis pensamientos, por un segundo mi corazón saltó ante la posibilidad de que fuera Hades, pero entonces Hermes entró por la puerta.
- ¿Decepcionado? - preguntó Hermes al ver mi