Mundo ficciónIniciar sesión—¿Quién puso la puerta ahí?—dije después de mirar por enésima vez lo que me quedaba de caminata. La entrada estaba en aquella montaña de piedras rojizas y cima plana. Pero la montaña podía llegar a medir un kilómetro de alto. Ariola estaba usando la excusa de que no podía volar mucho y estaba en mi hombro.
—Deja de quejarte—me regañó Will. No sé cuánto tiempo paso hasta que llegamos a la cima, pero algunas horas ya







