**CALEB**
El aire fresco del bosque llenó mis pulmones, cada respiración era un acompañamiento rítmico de los latidos de mi corazón. Mis músculos se flexionaron y relajaron mientras avanzaba en la antigua danza del entrenamiento de combate, una rutina que me mantenía alerta, lista para cualquier amenaza.
Le di un puñetazo a un enemigo invisible, mis puños cortaron la luz del sol moteada que jugaba sobre el suelo cubierto de musgo. La imagen de Freya, con su pelo rojo intenso y sus penetrantes o