—Tú —dijo el hombre con sorpresa, sin poder procesar del todo la inesperada presencia que se había materializado en su habitación de hospital.
—Sí, yo —repuso Natalia con sarcasmo, porque ciertamente tampoco se esperaba que se encontrara años después, visitando a Roberto, pero para bien o para mal, ambos seguían manteniendo un lazo que los uniría por siempre y ese era sus hijos.
—¿Qué haces aquí?
—Los chicos no quieren verte —le dijo lo que ya resultaba bastante obvio, luego de tantos años de v