Los días transcurrieron rápidamente y Natalia seguía sin contarle a su esposo la noticia sobre su embarazo.
Hasta la fecha tenía una excusa válida para no asistir a sus clases, ya que estaba atravesando un duro duelo.
Aun así, sabía que debía contarle.
Estaba pensando seriamente en hacerlo esa misma noche en medio de una cena exclusivamente para los dos.
Pero entonces una inoportuna visita interrumpió su calma.
—Señora Natalia —la voz de Susi se escuchó desde el otro lado de la puerta.
—Adelant