Diana se encontró con la mirada despectiva de su madre y su corazón se sintió inmediatamente triste. Podía leer en su cara el rechazo.
Parecía querer reclamarle entre gritos:
¿Cómo fue que diste a dar con ese hombre?
¿Lo has visto siquiera?
Lo que no sabía su madre era que desde que se casó con Horacio se sentía la mujer más feliz del mundo.
Su vida había cambiado mucho, sí, pero no echaba de menos ninguna de esas cosas superficiales a las que estaba tan acostumbrada antes.
Además