Mundo ficciónIniciar sesiónEl salón de meditación, con sus paredes de madera clara y el aroma a sándalo frío, se sentía como una olla a presión.
Paula entró unos minutos tarde, tratando de normalizar su respiración, seguida por Mike, quien mantenía una calma excesiva, casi sospechosa.
En el centro del salón, sentado sobre un almohadón de lino, estaba Leo.
No necesitó mirarlos para que Paula sintiera el impacto.







