Mundo ficciónIniciar sesiónLos días siguientes pasaron con una cadencia más espaciada.
Se vieron poco. Paula lo acompañó alguna mañana a un café entre reuniones. Compartían cuarenta minutos precisos antes de que Leo volviera a entrar a edificios de vidrio y agendas cerradas.
Había algo cómodo en esos encuentros breves.
Londres seguía su curso. Ella recorrió la ciudad, dejó otra caja lista para el depósito con la sensación de estar construyendo algo que todavía no necesitaba entender del todo.







