Mundo ficciónIniciar sesiónPaula llegó unos minutos antes de que terminara la reunión. En el calendario había encontrado el horario y la dirección con la claridad habitual. Todo en la oficina tenía esa precisión tranquila.
Se quedó en la vereda mirando el edificio de vidrio. Las puertas automáticas se abrían y cerraban con un ritmo casi hipnótico. Ejecutivos salían hablando por teléfono, mujeres con carpetas bajo el brazo cruzaban la calle con paso decidido.
Las luces encendidas dibujaban reflejos blancos







