Mientras esperaba dentro del restaurante, con la anticipación arrastrándose bajo mi piel, me invadió la sensación más extraña de déjà vu. Ese tipo con el que me crucé antes —el que caminaba tranquilamente con una cabra— pudo haber parecido absurdo en ese momento, pero no estaba equivocado. Aquí estaba otra vez, estacionado en un vagón de tren fuera de servicio, mirando fotos del cuerpo que no podía sacarme de la cabeza. Sus curvas, su piel—ella. No había nada de aleatorio en esto. No fue una co