Julian tenía una cualidad de percepción muy particular.
La identifiqué la primera semana y la había estado registrando desde entonces: la capacidad de observar sin comentar, de captar información sobre una habitación, una persona o una situación y retenerla sin convertirla inmediatamente en palabras o acciones. Observaba las cosas como los buenos abogados leen los casos, no por el argumento obvio, sino por la implicación subyacente, por lo que se decía a través de la disposición de todo lo que